Desde 2004-2005 soy un ferviente seguidor del ciclismo en ruta. Horas y horas delante del televisor viendo Tours de Francia, Vueltas a España, Clásicas, Giros... etapas de seis horas de duración de principio a fin y siempre disfrutándolo. De hecho, siempre que cojo la bici me gusta picarme con cualquiera que se me cruce por el simple hecho de sentir la sensación del ciclista. Si nos ponemos a hablar de ciclistas tenemos que hablar del Chava Jiménez. Puede que siendo más niño, quizás le haya visto ascender los puertos tal y como él lo sabía hacer, pero por desgracia mi memoria no lo recuerda y es a través de otras fuentes como he podido conocerle.
Hace unos días leí que se cumplían 10 años de su fallecimiento y la verdad es que quise profundizar más en lo poco que realmente conocía de este grandísimo deportista, del que casi nada sabía hasta hace uno o dos años. Toda mi "investigación" me llevó a un artículo de El Mundo (http://www.elmundo.es/magazine/2002/140/1022752394.html) en el que se plasmaba el intento que hizo el corredor por recuperarse tras sufrir una fuerte depresión. Lo cierto es que tras leerlo me llené de una tristeza bastante extraña porque el Chava tenía la esperanza de volver a correr y despuntar, de batir a otros héroes a los que sí he visto correr. Sin embargo, el final de la historia fue otro.
Por ello y tras ver varios vídeos, el documental que emitieron en TVE hace un tiempo, leer acerca de sus proezas, de su caida, de sus petardazos... he llegado a la conclusión de que el Chava era un genio capaz de lo mejor y de lo peor. Lo cierto es que la historia del ciclismo le tiene muy presente, el aficionado le quiere y le recuerda en estos años donde se demanda más sensación y menos calculadora. Cosas como esas hacen que aficionados más jóvenes como yo podamos haber sabido que un ciclista como él fue así de grande. Los genios tienen eso, son capaces de reírse de todo, hacerlo fácil y ganarse el corazón de los seguidores a este épico y bello deporte.
Estoy muy seguro de que si le hubiese podido seguir durante sus años de grandeza, lo habría disfrutado mucho. Quizás por eso le tengo tanto aprecio a corredores como Voeckler, que hacen del ciclismo un espectáculo, aunque revienten en el intento.
Por eso las pintadas con el nombre del Chava en los puertos nunca faltan año tras año. Porque los genios tienen eso, que nunca mueren.
Grande Chava!
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