11 veranos han pasado desde que me decidiera, allá por 2003, a montarme en una piragua y comenzar a remar. Con el paso de los años, he podido disfrutar mucho de un deporte estupendo y en un sitio envidiable como es el Mar Menor.
Lo cierto es, que de un tiempo a esta parte, empecé a cobrar especial interés por una rama muy especial y un tanto desconocida del piragüismo: el Kayak Polo.
Dureza, técnica y equipo son las palabras que mejor definirían este deporte que mezcla baloncesto, waterpolo y piragüismo, indicado para un campo limitado, con dos porterías en altura, jugadores equipados con casco y piraguas hechas de fibra de carbono. Podríamos adentrarnos en los muchos detalles técnicos del juego: tácticas, indumentaria, reglamento... pero de esa manera esta entrada sería horriblemente eterna; por ello me voy a centrar en tratar de explicar de dónde viene mi aprecio por este deporte.
Primeramente por los compañeros con los que he podido jugar estos últimos veranos, ya que han pasado a ser muy buenos amigos. En segundo lugar por la exigencia física del propio deporte, y por último por la espectacularidad que transmite al ver a quienes de verdad saben.
Para cerrar esta breve entrada, sólo me queda desearles mucha suerte a mis amigos del AD Pinatarense en los Campeonatos de España que se celebrarán a finales de septiembre.

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